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Día de Trueque en El Parque Nacional Natural Pisba

Boyacá, una región llena de historia y cultura en Colombia, también es hogar de cientos de niños que aunque alejados de las grandes ciudades, contribuyen en el cuidado del medio ambiente en zonas de alta importancia ecológica como lo es el Parque Nacional Natural Pisba que queda en Socotá, hasta aquí llegamos con nuestra fundación a compartir con ellos un espacio de intercambio y aprendizaje. Seleccionamos, empacamos y llevamos juguetes en excelente estado que familias generosas nos han donado, y en una actividad bonita de trueque ecológico nuestros niños rurales nos enseñaron la importancia de cuidar el agua y el planeta, recogimos basura de un camino histórico y culturalmente importante que además queda en el páramo y compartimos unas onces con ellos y sus familias.


La importancia de los niños rurales


Día tras día vemos cómo disminuye significativamente la cantidad de niños en las zonas rurales de nuestro departamento. Tristemente, muchas escuelas rurales tienden a cerrar y desaparecer por la falta de estudiantes en el campo. Y esto, a mediano plazo, es una señal preocupante: también comenzará a escasear la mano de obra campesina y, con ella, todo lo que depende de nuestros agricultores, de la producción agrícola y de esa despensa natural que abastece a las grandes ciudades con alimentos cultivados de manera tradicional y no industrial, lo que hoy conocemos como alimentos orgánicos.

Por supuesto, la industria en las grandes ciudades encontrará alternativas para producir alimentos de forma masiva, pero eso también podría significar productos cada vez más industrializados, con mayores efectos adversos para nuestra salud y nuestra calidad de vida.


Los niños rurales son tan capaces e inteligentes que los de zonas urbanas, necesitan oportunidades!
Los niños rurales son tan capaces e inteligentes que los de zonas urbanas, necesitan oportunidades!

Los niños del campo son tan importantes como la naturaleza misma, especialmente cuando crecen guiados en el cuidado del medio ambiente y el respeto por la Madre Tierra. Necesitamos más cultivos orgánicos, pero también más jóvenes conscientes del valor y la responsabilidad de permanecer y transformar las zonas rurales.

Necesitamos generar incentivos y oportunidades para estos niños y jóvenes, porque sin duda serán actores fundamentales en la construcción de un futuro más sostenible para la humanidad y para el planeta.

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Sembrando Futuro: niños rurales como guardianes del territorio y protagonistas del cambio


La solución a esta problemática no está únicamente en evitar que los niños abandonen el campo, sino en lograr que vuelvan a sentirse orgullosos de pertenecer a él. Durante muchos años se les hizo creer que el éxito estaba únicamente en irse a las ciudades, mientras el campo era visto como atraso, pobreza o falta de oportunidades. Y ahí está el error de raíz: no podemos pedirle a un niño que ame su territorio si la sociedad le repite constantemente que su futuro está lejos de él.


Los niños de las zonas rurales necesitan el apoyo de todos!
Los niños de las zonas rurales necesitan el apoyo de todos!

Por eso, necesitamos transformar las zonas rurales en espacios donde los niños y jóvenes puedan crecer con dignidad, oportunidades y propósito. ¿Cómo hacerlo?

  • Fortaleciendo las escuelas rurales, no solo como lugares académicos, sino como centros de innovación, liderazgo ambiental y emprendimiento campesino.

  • Creando programas donde los niños aprendan sobre agricultura orgánica, cuidado del agua, reforestación y soberanía alimentaria desde pequeños, conectando el conocimiento ancestral con nuevas tecnologías.

  • Generando incentivos reales para las familias campesinas: acceso a internet, becas, transporte escolar digno, apoyo a proyectos productivos juveniles y espacios culturales y deportivos.

  • Visibilizando y dignificando al campesino como un actor esencial para la vida, porque alimentar a un país debería ser motivo de orgullo y reconocimiento social.

  • Impulsando proyectos donde los mismos niños sean protagonistas: huertas escolares, guardianes ambientales, viveros comunitarios, campañas ecológicas y liderazgo territorial.

También es importante conectar a los niños urbanos con la realidad del campo, para que comprendan de dónde vienen los alimentos y el valor inmenso de quienes trabajan la tierra. Cuando un niño del campo siente que su conocimiento vale y que puede transformar su territorio, deja de verse como alguien “atrasado” y empieza a verse como alguien necesario.

Porque el futuro sostenible del planeta no se construirá solamente desde oficinas, discursos o tecnología… también se sembrará con las manos pequeñas de esos niños que todavía corren entre montañas, ríos y cultivos.



 
 
 

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